Los senos no se caen por la lactancia materna, ¿cuál es la razón?

A pesar de que la ciencia ha comprobado que los senos no se caen por la lactancia materna, muchas madres privan al bebé del amamantamiento debido al temor por los cambios en su apariencia. Se trata de un mito que se debe desterrar.

Ya existe suficiente evidencia de que los senos no se caen por la lactancia materna, a pesar de lo que mucha gente piensa. Hasta hace poco tiempo, se creía que amamantar al bebé traía consecuencias negativas en la estética de los pechos. Hoy, se sabe que no es así.

Es cierto que los pechos son una de las zonas del cuerpo que más cambios experimentan durante el embarazo. También, es claro que tienen modificaciones durante el amamantamiento. Sin embargo, los senos no se caen por la lactancia materna.

La flacidez en los pechos sí puede ser consecuencia del embarazo. La gestación implica múltiples cambios en el cuerpo de una mujer, dentro de los cuales se cuentan varias transformaciones en los senos. La lactancia no es la responsable de esas modificaciones.

El cambio de los senos durante el embarazo y la lactancia

datos sobre los senos
Los pechos de la mujer se modifican durante el embarazo, pero el amamantamiento no hace que estos se caigan.

Los pechos de una mujer comienzan a formarse durante la pubertad y no dejan de tener cambios a lo largo de la vida. La edad es un factor determinante en su apariencia. Además de esto, siempre hay una renovación en las células de los senos como parte del ciclo menstrual.

Tal renovación se interrumpe cuando una mujer queda embarazada. Los pechos se convierten en órganos productores de leche. En ese proceso, aumenta el número de conductos que llevan esa leche. También, se hacen más complejos para poder cumplir con su función de alimentar al bebé.

Asimismo, durante la gestación aumentan los lactocitos que son las células productoras de leche, y se incrementa la circulación hacia esta zona. Todo en conjunto hace que los senos se vuelvan más grandes, hasta en una talla y media.

Entonces, al momento de dar a luz los senos ya tienen una apariencia diferente. Lo que sigue es que estos pechos se llenan de leche. Lo usual es que durante los primeros meses se sientan muy pesados, pero poco a poco comienzan a aligerarse.

Los senos no se caen por la lactancia materna

Los pechos aumentan por efecto del embarazo. Luego, se llenan de leche y esto lleva a que la piel se estire, por lo cual también hay un aumento de su volumen. Tal estiramiento hace que la piel ceda y, luego, no es fácil que recupere su tono y su elasticidad.

Los datos científicos disponibles indican que los senos no se caen por la lactancia materna. Son esos procesos asociados al embarazo los que llevan a que haya modificaciones sustanciales en los pechos. A esto se suma, por supuesto, el paso del tiempo.

Hay un estudio de 2011, elaborado por la American Society of Plastic Surgeons (ASPS), en el que se señala con toda claridad que los senos no se caen por la lactancia materna. Esto derrumba el mito tan extendido al respecto.

Asimismo, pone de relieve el hecho de que el aspecto estético no es un motivo para dejar de alimentar al bebé con leche materna. Amamantar es muy benéfico para el bebé y también lo es para la madre. Además, no genera ninguna modificación en sus pechos.

Prevenir la flacidez

Se ha encontrado el caso de mujeres que han tenido varios embarazos y no muestran señales de flacidez en sus pechos. Por eso, muchos científicos piensan que en este aspecto influye un factor genético. Se piensa que los cambios dependen de la calidad de la piel de la madre.

La flacidez es más común en las madres que tienen sobrepeso, fuman o tienen más edad. Por otro lado, es posible prevenir esa caída de los pechos con unas medidas sencillas que deben tomarse después de la lactancia. Son las siguientes.

Controlar el peso durante la gestación

Lo adecuado es que una mujer aumente entre 25 y 35 libras (11 y 16 kilos) durante el embarazo. Más allá de ese volumen podría haber sobrepeso y, en estas condiciones, sería más fácil que sus pechos se tornen flácidos después de la lactancia.


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Bajar de peso en forma gradual

Rebajar de peso después del embarazo es un proceso que debe realizarse en forma gradual para que no aumente la flacidez en los senos. Si el descenso es súbito, existe más probabilidad de que la piel no logre adaptarse a los cambios y, en consecuencia, los senos se vean caídos.

Sostén de apoyo

Como ya lo hemos indicado, los senos no se caen por la lactancia materna. Sin embargo, algunas madres creen que esto es así porque comienzan a notar la caída de los pechos después de amamantar. Una de las razones para que esto ocurra es el uso de un sujetador inadecuado. Lo indicado es que el médico indique cuál es el sostén que debe utilizarse.

Ejercicios

A veces, solo una rutina sencilla de ejercicios es suficiente para que los pechos no se caigan después de la lactancia. El objetivo es fortalecer los músculos y los ligamentos que sostienen los senos. Son muy adecuados los ejercicios con pesas y las flexiones y planchas.

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Realizar ejercicios con pesas puede prevenir que los pechos se caigan.

Aplicarse hielo en los pechos puede ser buena idea. Solo hay que ponerse el cubo de hielo sobre los senos y dar unos masajes circulares en la zona durante un minuto todos los días. Los aceites naturales reafirmantes también son una buena opción. Los mejores son los de rosa mosqueta, almendras dulces, oliva o aguacate.

Otras medidas adecuadas son las siguientes:

  • Dormir bien.
  • Tomar agua en abundancia.
  • Dieta saludable.
  • Dejar de fumar.
  • Proteger los pechos del sol.

El ejercicio físico puede prevenir que se caigan los pechos

Es muy aconsejable que la madre practique deportes como la natación, que no solo la mantienen en forma, sino que son ideales para recuperar el tono normal de los pechos. El yoga y los pilates también son muy aconsejables.

Los senos no se caen por la lactancia materna, así que no hay motivo para privarse y privar al bebé del maravilloso proceso del amamantamiento. Entre más saludable sea el estilo de vida de la madre, menos riesgo corre de tener flacidez en los pechos después de la lactancia.

Tomado de Mejor con Salud

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