Chvez mientras se iba, se qued para siempre

Sitio selecto fue Sabaneta de Barinas, donde vio la luz el hijo que tuvo dentro del pecho toda la dignidad del Sur americano.

Del rosario y los dulces de naranja de Rosa Ins brot el nombre comn: por eso en el bautizo escribieron Hugo Rafael Chvez Fras sobre blanqusimo papel; y le llamaban unas veces “El araero”, otras, “El mejor hijo de Bolvar”.

Dicen que se perda a leer libros dedicados a Zamora y Sucre, y que mientras su madre lo buscaba en la sabana, l andaba metido en el corazn de los hombres.

Un da, en 1992, no regres a casa en bicicleta como era costumbre porque se fue de lder a la rebelin cvico-militar, cuando era ya un joven oficial de un ejrcito valiente.

Despus nadie lo vio por algn tiempo: la accin fracas y fue a la crcel. Pero l ya estaba en el alma de los humildes que lo regresaron a la libertad.

Cuentan que a 40 kilmetros de Caracas pronunci su primer discurso de amor y bravura, y que al da siguiente or por 10 minutos ante los restos del Libertador de Amrica. Le cont quizs que algunos andaban con bandeja de plata en las manos para servir y entregar la Patria; y acaso le prometi ‘agarrar’ las riendas y cambiar el destino de su tierra.

Hugo Chvez se convirti en el presidente de Venezuela en 1999. Cumpli su palabra empeada ante el panten de Bolvar. Encauz programas sociales que dignificaron a los hombres y mujeres de los cerros y la llanura.

Desde entonces reforz su lucha por la dignidad, la unidad y la integracin solidaria de los pueblos de la regin. Y as fue hasta su muerte, un da como hoy, hace nueve aos.

Ya se sabe cunto vaco queda tras la ausencia de alguien que est en el corazn. Pero, Chvez, mientras se iba, se qued para siempre: desde aquellos das de marzo, el Cuartel de la Montaa marca los latidos del pecho; y los hombres creen en su palabra:

“Aqu estoy. Soy Hugo, me dicen zambo y me dicen indio. Soy cualquier nio que ahorita mismo empieza a crecer”.

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