Abdala: primera vacuna anti-COVID-19 desarrollada y producida en América Latina y el Caribe

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La Habana,  Este 9 de julio los científicos cubanos cumplieron uno de los más grandes hitos de la biotecnología y de la lucha contra la pandemia de la COVID-19 al obtener, por parte de la autoridad reguladora cubana, el Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED), el autorizo de uso de emergencia de Abdala, primera vacuna anti-SARS-CoV-2 desarrollada y producida en América Latina y el Caribe.

Días atrás, el 21 de junio, Marta Ayala Ávila, directora general del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) al frente del desarrollo del inmunógeno, anunció que en el ensayo clínico fase III, con su esquema de tres dosis, demostró una eficacia de 92,28 por ciento en la prevención de la enfermedad sintomática causada por el virus.

El resultado se debió a que, de los más de 48 mil voluntarios de las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Guantánamo implicados en el ensayo, 153 desarrollaron síntomas tras 14 días de aplicada la última dosis y tuvieron un PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa) positivo.

De ellos, 142 correspondieron al grupo placebo y 11 a quienes recibieron la vacuna, ninguno había tenido exposición previa a la infección viral, pues se corroboró por determinación de anticuerpos totales al inicio de la investigación.

A partir de otros datos del estudio, el 16 de julio se dio a conocer que Abdala también evidenció un ciento por ciento de eficacia en la prevención de la enfermedad sintomática severa (enfermos que desarrollan complicaciones y requieren de ventilación mecánica invasiva), así como en la prevención de la muerte, y es que no hubo fallecidos en el grupo inmunizado.

Eficacia y efectividad de la vacuna: ¿qué significan?

La Doctora en Ciencias Técnicas Miladys Limonta Fernández, coordinadora de proyectos de desarrollo de candidatos vacunales anti-COVID-19 del CIGB, explicó que la eficacia alcanzada por Abdala en su fase III es para evitar la gravedad, la criticidad o la muerte, pero no está demostrado que impida la infección.

Señaló, además, que con una sola dosis no se está protegido, pues esto solo se logrará cuando transcurran entre 15 y 28 días después de completar el esquema de vacunación de tres dosis, ya que el organismo necesita tiempo para alcanzar los máximos valores de inmunidad y elevar los títulos de anticuerpos.

En la actualidad, se trabaja con el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) para establecer cuántas de las personas enfermas han sido vacunadas con las tres dosis y poder determinar la efectividad de la vacuna.

La también Máster en Procesos Biotecnológicos significó que las mayores cifras de contagio se reportan en territorios donde no se ha culminado la administración de la vacuna, y muchas veces las personas se piensan inmunizadas con una dosis e incumplen los protocolos sanitarios.

Abdala contribuirá a cortar la transmisión de la COVID-19, pero requiere del cumplimiento estricto de las medidas higiénicas y de distanciamiento, además de la reducción de la movilidad en la población, al ser más transmisible la variante Delta presente en el país.

Autorizo de uso de emergencia: paso determinante en la inmunización de toda la población cubana
Limonta Fernández advirtió que con el autorizo de uso de emergencia establecido por el CECMED se podrá vacunar de manera masiva a toda la población, teniendo en cuenta los grupos de mayor riesgo, y comercializar la vacuna a nivel internacional.

La vacunación de los cubanos –que desde el 12 de julio ya se desarrolla en la nación– está en dependencia de la capacidad productiva, para lo cual el gobierno realiza un esfuerzo enorme en la adquisición de los recursos, aseguró.

De igual forma, el autorizo posibilita que no sea necesario realizar un fase III en los ensayos en niños, adolescentes y convalecientes de la COVID-19, pues al ser una vacuna aprobada solo se requiere demostrar su seguridad e inmunogenicidad en estos grupos poblacionales.

¿Qué se tuvo en cuenta para otorgar el autorizo?

La Máster en Ciencias Olga Lidia Jacobo Casanueva, directora del CECMED, dijo que para emitir el autorizo de uso de emergencia se tuvieron en cuenta los requerimientos establecidos en el país, acordes a los estándares internacionales, en cuanto a estudios preclínicos, ensayos clínicos y los aspectos que avalan la calidad del producto.

A ese momento se llegó tras un proceso riguroso, teniendo en cuenta dos aspectos fundamentales: la evaluación del expediente presentado por el CIGB y la inspección al sistema productivo, tanto de la institución como de los Laboratorios Farmacéuticos Aica, donde ocurre la etapa final de elaboración.

Un grupo de especialistas del CECMED analizó con esfuerzo y dedicación cada paso durante 17 días, aprovechando cada minuto, pero sin violar lo establecido, en un contexto donde las autoridades reguladoras han sido más flexibles, acordes a los requisitos nacionales y atemperados a las regulaciones internacionales, porque por lo general aprobar una vacuna puede demorar más de 10 años, acotó.

Uno de los expertos con más experiencia en el CECMED en evaluación clínica es el doctor Jorge de Jesús Menéndez, quien expresó que los vínculos con la industria normalmente se desarrollan en tiempos sosegados y ante la emergencia sanitaria se sustituyeron los papeles por el encuentro cara a cara en aras de viabilizar el proceso.

Tuvimos que evaluar decenas de experimentos, no solo sus resultados, sino la forma en que se obtuvieron. Se trató de un trabajo acumulativo de evidencias, siendo la eficacia una de ellas, además de los estudios preclínicos, clínicos e inspecciones a las plantas y a los ensayos, lo cual garantiza confianza sobre la calidad y seguridad del producto, añadió.

El investigador insistió en que el CIGB permitió acceso pleno a la información primaria, es decir, las historias clínicas de los voluntarios y las bases de datos que posibilitaron calcular la eficacia. A partir de esas estadísticas se recalculó la cifra establecida por el Comité Independiente y se validó que el 92,28 por ciento es real.
Abdala demostró ser segura desde la preclínica

Para otorgar el autorizo de uso de emergencia de Abdala se tuvo en cuenta la investigación preclínica, paso inicial para su aplicación en humanos, manifestó Beatriz Heredia Caballero, especialista en evaluaciones preclínicas del CECMED.

En el CIGB, refirió, se realizaron estudios detallados en animales que incluyeron pruebas de toxicidad para avalar la seguridad de las dosis y tener evidencias de que no inducen reacciones adversas sistémicas al organismo ni a órganos vitales, lo que repercute en los datos, robustez y calidad de la respuesta.

Con estos análisis se determinó que el entonces candidato vacunal era efectivo para aplicarlo en las personas y se decidió la cantidad de dosis, frecuencia e intervalo a utilizar, así como la vía de administración y los posibles eventos adversos, agregó.

Recalcó que para la evaluación preclínica se debe cumplir con requisitos de diseños experimentales relacionados con la cantidad de animales y su cuidado durante la investigación, para no introducir errores que repercutan en los números de eficacia y seguridad, a la vez que se desarrollaron estudios farmacológicos para determinar a corto y largo plazo la inmunogenicidad y la respuesta inmune en las especies.

Buenas prácticas clínicas y la certeza de una correcta investigación

Como parte del rigor científico se valoró el cumplimiento de las buenas prácticas clínicas a través de la inspección a los sitios de los ensayos y el análisis de la competencia del personal, que debe estar calificado y entrenado.

También se verificó la evaluación del sujeto, además del trabajo del Comité de Ética, de Monitoreo de Datos y los laboratorios clínicos donde se hicieron las determinaciones, detalló Diadelys Remírez Figueredo, especialista en evaluación clínica del CECMED.

Una vez realizada cada verificación se emitió un documento que acreditó el cumplimiento de las buenas prácticas clínicas y se dejaron recomendaciones, las cuales también se ofrecieron en las inspecciones realizadas en las fases de investigación, subrayó.

Asimismo, inspeccionaron el estudio de intervención e intervención sanitaria en grupos y territorios de riesgo en La Habana, Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma, donde constataron el cumplimiento de buenas prácticas clínicas y de enfermería.

Por su parte, Danay Mora Pascual, subdirectora del CECMED, afirmó que para emitir el autorizo de uso de emergencia se estudió, como parte del expediente de Abdala, los módulos relacionados con la calidad del sistema productivo.

Un equipo de la institución inspeccionó igualmente las buenas prácticas de fabricación durante los ensayos clínicos y para otorgar el autorizo, este último proceso tuvo lugar del 28 de junio al 2 de julio en el CIGB y los Laboratorios Farmacéuticos AICA.

Mora Pascual se refirió al plan de manejo de riesgo que da seguimiento a Abdala, porque la investigación de una vacuna no termina cuando se logra el autorizo de uso de emergencia, ni el registro, sino que se continúa estudiando en el tiempo para recoger mayores evidencias y monitorear su seguridad en un mayor número de personas.

En estos momentos los investigadores del CIGB no se detienen y avanzan hacia el empleo de su vacuna en otros grupos poblacionales que no participaron con anterioridad en los ensayos clínicos, como son los niños, adolescentes y población convaleciente de la COVID-19. A la vez que continúan recopilando información para obtener el registro sanitario.

Tomado de ACN

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