En días de evidentes ataques mediáticos desde las redes sociales, tan populares en el mundo y con servidores informáticos alojados en los Estados Unidos de América, Cuba ha demostrado con pruebas visuales, el vandalismo de las supuestas marchas pacíficas e informaciones falsas, las cuales cadenas de noticias en el exterior, tuvieron que desmentir por utilizar imágenes que no se corresponden con nuestro país.

El gobierno revolucionario y constitucional desenmascaró cada detalle de los preparativos desde el imperio yanqui, para provocar los disturbios antisociales en su afán de crear un estallido social que sea caldo de cultivo para una supuesta intervención humanitaria, que seria militar.
Desde el mes de junio se venía orquestando lo que se desencadenó el domingo 11 de este mes. Millones de dólares empleados en campañas visuales, pagos a personas utilizadas dentro de Cuba e incitación a la violencia contra instituciones estatales y a agentes del orden público.
Para habitantes y visitantes, es clara la intención norteamericana. La llamada intervención humanitaria que la historia de ese país ha demostrado siempre que se convierte en invasiones mercenarias para apoderarse de las riquezas de otros estados. Todo esto utilizando la fuerza militar y en contra de las leyes internacionales.

El pueblo cubano es solidario, humanitario, sociable, buen amigo y vecino. Convocar a una rebelión del pueblo y contra el propio pueblo, ha sido una sucia jugada desde el exterior.
Los ciudadanos de este archipiélago, asediados durante más de 60 años, con limitaciones económicas por el brutal bloqueo, y desde hace más de un año con un estrés provocado por la pandemia que generó la Covid 19, ahora agudizada en pleno verano, con lógicas restricciones de movilidad a playas y centros recreativos, con déficit de generación de electricidad por roturas de las industrias que la generan, ha sido vilmente engañado desde las redes que le atraen desde el encierro y que le ocupan gran parte de su tiempo libre.
El internet es un vicio, está demostrado científicamente y el mismo creador de Facebook confesó en un documental las razones para no tener una cuenta en él.
Como bien dijo el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República Miguel Díaz Canel: “Internet tiene que ser para fomentar la cultura y ser más cultos. Lamentablemente la lengua sirve para lo bueno y lo malo. La manera en que están usando las redes sociales es intoxicante y enajenante. Es una expresión de terrorismo mediático, se está llamando a linchar”.
El mandatario cubano hizo un llamado a la paz, la concordia y el respeto entre los cubanos. Esa misma paz es la que se respira en las calles por estos días y como siempre en la mayor de las Antillas.
El respeto es primordial para la tranquilidad ciudadana que ha tenido desde el mismo triunfo de la Revolución y nadie desde el exterior va a imponer demandas internas ni va a socavar más la libertad lograda.
Dignifiquemos al líder Fidel Castro Ruz y llenemos el internet de amor y paz. Desterremos de las redes sociales el odio y la violencia.
Cuba es de los cubanos, de todos, no importa diferencias de pensamiento, credos ni otras maneras de pensar.
Desde nuestra posición hagamos el país que queremos, siempre desde la constitucionalidad, el sistema socialista escogido por la inmensa mayoría y cuidando los logros de una Revolución que ha costado muchas vidas.







