Pudiera decirse que en la gesta de Girón estuvo un poco de cada cubano. Hace 60 años, tiempo cómplice de sus protagonistas que llevaron consigo anécdotas y recuerdos para compartirlos, diseminarlos por todo el archipiélago y dejarlos entre la gente como una experiencia común mezcla de dolor y orgullo.

Estos días de abril vuelve la epopeya en cientos de imágenes: la victoria, luego del combate, juntos llanto y canto; las vidas que se apagaron sobre la arena y los manglares, la fila de mercenarios vencidos. Abril nos regresa a Fidel y su canción predilecta, nos devuelve tanto…
Yo también recuerdo a José Ferrer todos los abriles. Fue uno de los más de 150 protagonistas de aquellos días de 1961 que vinieron después a suelo pinero tras el llamado de la Revolución y decidieron quedarse.
José hizo su hogar en La Demajagua. Lo conocí años después, cuando aún tenía intacto en su cabeza el sonido de las bombas. “Tengo muchos recuerdos de Girón”, me dijo entonces, y me mostró lo que guardaba en casa, traído del escenario de la batalla.
“Tenía 14 años, con un grupo de muchachos más o menos de mi edad me fui a ayudar a las mujeres y los niños del caserío que estaban desesperados”, recuerdo que me contó. “Tenía miedo, solo quería que se acabara el ruido”.
Un 16 de abril, en la Filial Pedagógica Universitaria Carlos Manuel de Céspedes se inauguró una exposición con los objetos que José encontró en las márgenes de Playa Girón y trajo consigo como para sembrarlos en la memoria de esta Isla.

Sobre la superficie blanca, el collar de Santa Juana que acaso usó algún caído, una virgencita de la Caridad del Cobre quizás con algunos átomos de sangre bajo el vestido; casquillos de balas de diferentes calibres, balas que no pudieron dar sino en la sal, un casco con un águila en colores; mangas, pecheras, bolsillos de uniformes…; un pedazo de metal verde olivo agujereado y la mitad de un paracaídas con aspecto de haber estado entre arena y pólvora.
Ese día muchos combatientes de Girón invitados contaron sus anécdotas; como lo han hecho en la vida cotidiana los 153 combatientes de la heroica gesta que se hicieron residentes en tierra pinera, uno de los territorios de Cuba donde más cercanos se sienten aquellos hechos, dada la amplia cantidad de protagonistas que acogió.
Hoy son otras las agresiones que vienen del Norte y sus mercenarios. Vivimos crisis económica, dificultades en la vida diaria, bloqueo y pandemia. Pero la mayoría de los pineros vemos en los enemigos de hoy otra brigada 2506, y nos enseñaron el modo de vencerla.







