Sin cinta amarilla, pero más responsables

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Esperaban que finalmente se cortara la cinta amarilla.

“Yo soy de la tercera edad, hipertensa y ahora con un debut diabético. Cuando veía las guaguas y al personal de salud sentía mucho miedo. Podría ser a mí a la que viniesen a buscar. Por suerte, todo pasó, ahora solo queda cuidarnos”.

Los aplausos de Milda Duanis transmitían una imagen de alivio. Había terminado la cuarentena. Junto a ella, pineros que residen en la Comunidad 53  y que con una vigilancia reforzada, lograron disminuir el riesgo de contagio en su zona para no sumar positivos al SarsCov 2.

Fueron seis casos los que obligaron un aislamiento que duró desde el 24 de febrero hasta el 15 de marzo. No faltó la responsabilidad y el apoyo de organismos para que a cada uno de ellos llegara lo indispensable. Dentro de este contingente, destaca Maidelis Mompié Sosa, trabajadora del INDER con el servicio de mensajería.

“Pertenezco al combinado número 4 Irene Hernández y siento mucho orgullo de decir que apoyé a estas familias, el facilitarles durante estos días los alimentos y medicamentos. Siempre cumpliendo con protocolos sanitarios”.

En esta tarea, también desempeñaron una labor meritoria de destacar empresas pineras aportando, al decir de Milda Duanis, puré de tomate, viandas y hortalizas, además de otras atenciones brindadas por los Comité de Defensa de la Revolución, el Consejo de Defensa Municipal y Salud Pública.

Por su parte, la delegada de la circunscripción 48 Maité Leiva Cruz manifestó que el periodo de cuarentena en la Comunidad 53 fue difícil, porque en especial los niños no podían salir de los apartamentos, pero predominó en ellos también la disciplina.

“No tengo palabras para agradecer, como nuestro país no hay ninguno”

Podemos afirmar que los más de 200 pineros que residen allí no bajan la guardia. Hoy, sin cintas amarillas que rodeen el lugar, pero sin duda alguna, más responsables.

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