Nacimiento de la radio cubana: entre la agilidad periodística y la inmediatez

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El surgimiento de la radio en la década de los años 20 del siglo pasado fue como un milagro divino que permitió llevar la palabra (cualquier mensaje) a millones de personas a la vez en todo el mundo, o mejor dicho, en todos los países que disponían del nuevo invento, cuyos primeros modelos fueron muy rudimentarios, como es fácil imaginar, pero funcionaban. El medio ganó muy pronto la atención de los oyentes y, en agosto del año 1922, el músico Luis Casas Romero se convirtió en el pionero de la radio cubana con su modesta emisora 2LC, que difundía boletines sobre el estado del tiempo y también daba la hora.

Años después, el 1de noviembre de 1933, a las 21:00 (hora local) y desde La Habana, por la emisora CMCD, de onda larga, inició sus labores La Voz del Aire, el primer diario aéreo cubano o, para llamarlo como es debido, periódico radial, considerado el primero del mundo en difundir un artículo escrito en 1952 y aparecido en el Álbum del Cincuentenario de la Asociación de Reporteros de La Habana. Aquel texto periodístico afirmaba sin titubear que una entidad periodística aérea completa solo se conoció al surgir La Voz del Aire en la capital cubana.

Al parecer, por la calidad de su concepción y contenido, el noticiero radial cubano La Voz del Aire fue pionero en América Latina y quizás en el mundo, pues distaba mucho de las limitaciones de los llamados de “corte y pega”, que empleaban sin pudor las informaciones tomadas de la prensa escrita, como hacían algunos existentes en Cuba en los años XX del siglo pasado. Era verdaderamente un noticiero distinto en su diseño y concepción.

La Voz del Aire se ufanó siempre de NO utilizar noticias ya aparecidas en soporte de papel, sino especialmente concebidas para su novedoso formato. Para iniciar su transmisión a las 21:00 (hora local) la emisora recibía desde las 18:00 (hora local), hasta casi las 22:30 (hora local), noticias que sus ágiles y osados reporteros se agenciaban y encontraban en los más disímiles medios, con el fin de no dar las notas que traían los diarios que salían a media tarde, lo cual estaba prohibido a los redactores. Quienes ejerzan el periodismo o tengan siquiera una mínima idea de en qué consiste esta profesión, saltará a la vista y será de admirar la extraordinaria diligencia y el esfuerzo estresante de estos periodistas para conseguir noticias frescas y originales que llevar a su órgano de prensa. La Voz del Aire se identificaba como nacionalista e independiente de los partidos políticos. Trabajo que se les hacía aún más difícil porque La Voz del Aire se anunciaba como un periódico no partidista y apolítico, por lo que la obtención de noticias en las principales instituciones de los poderes legislativo, administrativo y judicial de la República, tan buena fuente de informaciones por su incesante actividad, no entraban en su agenda.

El diario radial cubano La Voz del Aire empezó a oírse en el extranjero en 1935, cuando comenzó a transmitirse también en onda corta. En sus cartas, oyentes de otras latitudes daban fe de que la emisora se escuchaba en el exterior. Ante un suceso trascendente, el noticiero podía interrumpir lo programado y salir al aire con una nota redactada sobre el hecho notable, a modo de flash, que anticipaba al que escuchaba el primer contacto con un acontecimiento importante. Esa notificación de lo “urgente” o de “última hora” podría compararse con lo que ofrece desde hace muchos años la tremenda inmediatez de Radio Reloj, cuando lleva al aire una nota en la sección titulada “Lo que ocurre en estos momentos”, un equivalente del eslogan tan utilizado por el periodista uruguayo Walter Martínez en su interesante espacio de los jueves en la noche en Telesur, que él tituló “Acontecimientos en pleno desarrollo”, hoy ya desaparecido. El lenguaje ponderado, la severidad en la crítica política, la agilidad informativa y la intencionalidad fueron características del diario hablado La Voz del Aire, un éxito resonante de la naciente radio cubana de décadas atrás.

Tomado de RHC

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