Nuestro país aún cumple medidas específicas tras el paso de la Tormenta Tropical Eta, junto a ello el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), insta a la población a no descuidar en el contexto de la COVID-19 la lucha activa contra el mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue y otras enfermedades.

El paso del fenómeno atmosférico trajo consigo desbordamiento de ríos y presas, provocado por la caída de aguaceros torrenciales por varios días, ello exige extremar las medidas de lucha anti vectorial y evitar el Dengue propio de etapa de intensas lluvias, además de intensificar las relacionadas al enfrentamiento a la pandemia.
Que lleguen a coincidir en Cuba dos enemigos potenciales muy poderosos: el Dengue, enfermedad capaz de causar un deterioro importante de la salud, incluso la muerte; y la COVID-19, que afecta a gran parte de los países del planeta, es un reto de vital importancia para todos.
En la Isla de la Juventud, el director de salud Israel Velázquez Batista, exhorta a la población a actuar con serenidad y disciplina ante esos fenómenos y precisa “De la responsabilidad individual depende la suerte de todos”, en esta expresión se valida que la batalla ante estos fenómenos es de todos, y ante la situación compleja cabe preguntarse ¿Actúa con la misma seriedad la población en el cumplimiento de las medidas orientadas?

La respuesta es lógicamente que no; no todos tienen el mismo nivel de incidencia en el acatamiento de las orientaciones, por la falta de responsabilidad de algunas personas en evitar la proliferación de las mismas.
Si es cierto que ha sido una etapa de caída constante de aguaceros y de cualquier manera eso afecta el quehacer diario de la ciudadanía, pero también existen patios abandonados con acumulación de envases que contienen agua y son perfectos lugares para multiplicar el mosquito.
Esos entornos no son generados por ciclón alguno, ni de lluvia intensas, es más bien falta de responsabilidad individual, de disciplina social, incluso el uso del nasobuco en momentos como estos es obligatorio como está orientado, eso lo sabe toda la población cubana y sin embargo al caminar barrios de la periferia de las arterias principales de Nueva Gerona usted verá que no se cumple cabalmente.
Muchos creen que en esta batalla la responsabilidad no es individual y que es el estado quien debe decretar medidas, chequearlas, crear las óptimas condiciones y hasta situar en cada esquina un agente del orden público para cumplirlas. Cabe reflexionar de qué vale que las autoridades sanitarias y de educación insistan en cumplimentar medidas higiénicas sanitarias en cada centro escolar y laboral, si al salir de ellos los niños o trabajadores caminan a sus barrios sin protegerse.
En los centros de trabajos el control se hace más eficaz y directo porque se han adoptados estrictas medidas para evitar rebrotes de la COVID 19, o para eliminar la existencia de vertederos y acumulación de basuras. ¿Pero es así de igual manera en nuestros barrios?, no creo, pues cuando se camina por ciertos lugares de la ciudad ves a grupos de ciudadanos haciendo disímiles acciones sin protección y viene entonces la otra pregunta ¿Por qué la falta de responsabilidad?
Por parte del estado corren la mayoría de los gastos económicos de quienes por no acogerse a codigos de vida diferentes en la etapa de nueva normalidad, contraen las enfermedades que provocan tanto la COVID, como el dengue u otras asociadas a las transmitidas por el mosquito Aedes Aegypti, esto no es lo más importante, lo primordial es evitar, no contraer, no multiplicar, cuidar a los suyos y los demás, ser responsable, disciplinado y creer siempre que de una aptitud positiva se evita la complicación en muchos factores de otros.







