Bolivia, el golpe, la pesadilla y la búsqueda de la paz (+Fotos + Infografía y Video)

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El líder indígena, quien había ganado las elecciones del 20 de octubre con el 47 por ciento de los votos, renunció a su cargo, presionado por altos mandos militares y de la policía, más los ataques, secuestros y amenazas de los grupos de choque de la derecha contra sus ministros y familiares.

Poco antes, el sitio Behind Back Doors (Detrás de la puerta trasera) filtró 16 audios que confirman un plan fraguado entre dirigentes opositores y militares bolivianos para desestabilizar y asestar el golpe. Según dicho plan, si Evo Morales ganaba las elecciones esos actores construirían la idea de que el triunfo fue por un fraude y se instalaría un gobierno de transición cívico-militar que no reconocería su victoria.

Entre otros elementos, los audios filtrados traducidos al español por el analista internacional mexicano, Alfredo Jalife Rahme, develan la injerencia de Estados Unidos, el uso de algunas embajadas acreditadas en el país y la Iglesia Evangélica, para ingresar los recursos que servirían de motor para ejecutar la operación.

Revelan también compromisos de los senadores estadounidenses Ted Cruz, Marco Rubio y Bob Menéndez con la oposición en Bolivia para fomentar el golpe y el cambio de sistema.

Aluden a derechistas bolivianos residentes en la nación norteña, como Gonzalo Sánchez de Lozada, Manfred Reyes Villa, Mario Cossio y Carlos Sánchez Berzainy, y su relación con los líderes de la asociación opositora Coordinadora Nacional Militar, compuesta por exoficiales del Ejército.

El plan fue un hecho. El domingo 10 de noviembre, horas después de que el jefe de las Fuerzas Armadas, el general Williams Kaliman, le pidiera al presidente que dejara el cargo, Morales anunció su renuncia.

‘Ha habido un golpe cívico, político y policial (…) Mi pecado es ser indígena, dirigente sindical y cocalero’, dijo acompañado por su vicepresidente, Álvaro García Linera.

Su decisión, aseguró Morales, fue para evitar la violencia en el país y el derramamiento de sangre, pero alertó que la lucha continuaría.

Bolivia pasó de la paz a una etapa oscura similar a la época entre los años 1964 y 1982, cuando el pueblo boliviano, bajo la égida de gobiernos militares, fue víctima de la violencia, exilio, represión, muerte y censura de las voces críticas. Tras la renuncia de Morales, la senadora de oposición Jeanine Áñez, conocida por sus expresiones racistas contra los indígenas, se autoproclamó presidenta sin el quórum requerido en la Asamblea Legislativa Plurinacional, bajo la supuesta obligación de pacificar el país y convocar a elecciones.

En exclusiva con Prensa Latina, la exembajadora de Bolivia en Cuba, Ariana Campero, aseguró que el golpe de Estado significa el retroceso de una victoria popular, golpeada por sectores oligárquicos, acompañados y apoyados por potencias extranjeras como Estados Unidos, enfatizó.

Además, se traduce en la pérdida de la soberanía sobre los recursos naturales como el gas y el litio con la mayor reserva del mundo, en manos del pueblo gracias a las nacionalizaciones que, junto a las políticas redistributivas, impulsaron un crecimiento y la disminución de la pobreza, sin precedentes.

Fuente: Prensa Latina Televisión

EL LITIO BOLIVIANO

Bolivia posee las mayores reservas de litio en salmueras en el mundo, en el Salar de Uyuni, y era el Estado Plurinacional el que controlaba de forma soberana el recurso y lo comenzaba a explotar de acuerdo con los intereses nacionales, lo cual era inaceptable para Estados Unidos.

El proceso de nacionalización e industrialización del litio comenzó en 2008, cuando Evo Morales decidió otorgar entidad a la histórica demanda de las comunidades mineras bolivianas.

En septiembre pasado, en entrevista concedida a Prensa Latina, el ingeniero Juan Carlos Montenegro, entonces gerente ejecutivo de Yacimientos del Litio Bolivianos (YLB), destacó el desarrollo que implicaría para Bolivia la industrialización de este elemento natural, prevista en tres fases.
Infografía PL
La primera, denominada Fase Piloto, comenzó en 2012 con la investigación y desarrollo del proceso tecnológico, la cual fue concretada con éxito con la inauguración en enero de 2013 de la Planta Piloto de Carbonato de Litio en la localidad de Llipi, en el salar de Uyuni-Potosí.

En 2016 arrancó la segunda etapa, la cual dispuso la construcción de las plantas industriales de cloruro de potasio y carbonato de litio para exportación, con piscinas industriales que garantizaban el insumo necesario para obtener sales básicas.

Finalmente, la tercera fase contemplaba la fabricación de baterías de litio y materiales con alto nivel tecnológico-científico a escala industrial, lo cual requería un socio estratégico y se conformó en ese sentido una alianza con la firma alemana ACI Systems para su comercialización.

La firma alemana aportaría tecnología, mercado y financiamiento para que la empresa mixta conformada por YLB, con mayoría del 51 por ciento de las acciones y ACI Systems con el 49 por ciento, procesaran conjuntamente la denominada salmuera residual.

Asimismo, YLB afianzó alianza con el grupo corporativo chino Xinjian TBEA para construir plantas industrializadoras de litio en los salares de Coipasa y Pastos Grandes.

El entonces ministro de Energía de Bolivia, Rafael Alarcón, explicó que el gobierno del presidente Evo Morales proponía industrializar los recursos naturales nacionales para beneficio del pueblo, y tal empeño se ponía de manifiesto en la suscripción de acuerdos de este tipo.

De esta forma, Bolivia se insertaría en el mercado de litio como actor clave y no como exportador de commodities mineros sin ningún tipo de valor agregado porque fabricaría baterías para la telefonía móvil, acumuladores y autos eléctricos, todo con tecnología de punta.

Esto no era agradable para los grupos de poder económico del país ni para Estados Unidos, acostumbrado a extraer a bajos precios las materias primas de los países subdesarrollados.

El pasado 30 de enero, el gobierno alemán anunció que suspenderá las negociaciones con Bolivia sobre la promoción y protección de inversiones, tras conocerse la intención del gobierno golpista en ese país de cancelar el acuerdo para la explotación del litio.

REPRESIÓN, MUERTE, PERSECUCIÓN POLÍTICA, EXILIO

Pocos meses antes de las elecciones del 20 de octubre pasado, el Comité Cívico de Santa Cruz, el Potosinista y dirigentes de la oposición, con el pretexto de la defensa del litio y los recursos naturales, así como de la democracia, alentaron movilizaciones.

Esas protestas, un motín de policías y la presión militar llevaron a la renuncia de Evo Morales y a la autoproclamación de Añez.

Sectores campesinos, indígenas y obreros se movilizaron contra los golpistas y fueron reprimidos ?con licencia para matar- por el ejército y la policía con un saldo de 34 muertos en las masacres de Sacaba (Cochabamba) y Senkata (Ciudad de El Alto), decenas de heridos y más de un millar de detenidos.

Al mismo tiempo, las autoridades de facto, bajo las supuestas causas de sedición y terrorismo, impulsaron una persecución política contra dirigentes del Movimiento Al Socialismo (MAS), personas afines y exautoridades del gabinete de Evo Morales.

El propio Evo, junto a su vicepresidente Álvaro García Linera, su ministra de Salud Gabriela Montaño y el ministro de Economía Luis Arce, hoy candidato presidencial, tuvieron que aceptar el asilo político ofrecido por el gobierno de México. Otros siguen refugiados en espera de salvoconductos.

Al mismo tiempo, los golpistas silenciaron más de 50 emisoras de radio comunitarias y emprendieron una campaña política para desmontar y desacreditar las transformaciones impulsadas durante los 14 años del proceso de cambio.

‘En Bolivia desde el 10 de noviembre no hay estado de derecho, hay un grupúsculo que entró como los peores rateros a usurpar y a robar espacios, empresas estatales, para el beneficio personal de los golpistas’, dijo la exembajadora.

El golpe también va más allá por su marcado carácter racista, advierte García Linera, en un artículo titulado Odio al Indio en el cual recuerda que durante estos 14 años los movimientos sociales tuvieron como principal característica el proceso de igualación social, reducción abrupta de la extrema pobreza (de 38 a 15 por ciento) y ampliación de derechos para todos.

Durante el gobierno de Evo, más del 50 por ciento de los funcionarios de la administración pública tenían una identidad indígena, las desigualdades se redujeron (caída de 130 a 45 la diferencia de ingresos entre los más ricos y los más pobres), la economía creció de nueve mil millones de dólares a 42 mil millones, se amplió el mercado y el ahorro interno, lo cual permitió a mucha gente tener su casa propia y mejorar su vida laboral.

Todo eso desbordó el odio, el derroche de violencia, ‘porque la supremacía racial es algo que no se racionaliza; se vive como impulso primario del cuerpo, como tatuaje de la historia colonial en la piel’, enfatizó García Linera.

UNIDAD DEL MOVIMIENTO AL SOCIALISMO

Evo Morales estuvo poco más de un mes en México y partió para Argentina a comandar la campaña electoral del MAS, tal como decidió una reunión ampliada de esa fuerza política celebrada en Cochabamba.

El 19 de enero pasado, desde el país austral, Evo anunció el binomio con el cual buscarían el retorno a la paz y la democracia: el exministro de Economía Luis Arce y el excanciller David Choquehuanca, candidatos a la presidencia y vicepresidencia, respectivamente.

‘El golpe de Estado se ha traducido en impactos negativos económicos, políticos y también sociales, sin embargo, veo esperanza, veo la oportunidad de no volver a tropezar, sino más bien de dar un salto de este período oscuro por el que atraviesa en estos momentos el pueblo boliviano y volver a la esperanza en la que estuvimos viviendo en los últimos 14 años’ aseguró la exembajadora.

Explicó que Arce, conocido por Lucho, apuntala ese despertar porque fueron 14 años en los que Bolivia fue tenida en cuenta, con un crecimiento económico reconocido por distintas instituciones y organismos internacionales.

Asimismo, ese respeto internacional a Bolivia por todas sus políticas de carácter integral y acciones para el reconocimiento en la Constitución de las 36 poblaciones indígenas y sus lenguas propias, es una realidad dada a conocer al mundo por Choquehuanca, añadió.

‘La imagen de un indígena aymara y un académico representan una esperanza y una fortaleza para nuestro Movimiento’, recalcó Campero quien es, además, médico y ex ministra de Salud de Bolivia desde 2015 a 2018.

Destacó que el 22 de enero, en el contexto de la celebración de la fundación del Estado Plurinacional de Bolivia, tuvieron lugar multitudinarias movilizaciones en la ciudad de El Alto, en Cochabamba y otras regiones del país que representan el sentir de un pueblo: la queja y el rechazo a las autoridades de facto.

‘Pero también representan el apoyo político, moral, orgánico y presencial de las organizaciones sociales, de las bases a nuestro instrumento político y sus dos candidatos’, subrayó.

Acerca del futuro, la diplomática avizora dos vertientes: la primera en la que gane el MAS, lo cual permita que Bolivia continúe su desarrollo, se fortalezca y continúe la Agenda Patriótica del Bicentenario 2025, cuyo objetivo es levantar una sociedad y un Estado más incluyente, participativo, democrático, sin discriminación, racismo, odio, ni división.

‘La segunda vertiente sería la que gane cualquiera de los candidatos que están por los partidos de derecha, y el peor de los escenarios y más fascista considero que sea un hipotético triunfo de Áñez porque ya lo demostró con su equipo racista y autoritario, y lo mismo pasaría si ganara Luis Fernando Camacho, quien fue presidente del Comité Cívico de Santa Cruz y uno de los principales golpistas’, dijo.

ELECCIONES

La mandataria de facto promulgó el 22 de noviembre pasado la Ley de Régimen Excepcional y Transitorio para la realización de Elecciones Generales en 2020, las cuales tendrán lugar el 3 de mayo.

En este proceso urge tener en cuenta que el golpe de Estado tuvo lugar precisamente por la matriz de opinión que dio por hecho la existencia de un fraude en la elección de Evo Morales, alertó en declaraciones a Prensa Latina, Alex Anfruns, miembro de la sección belga de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad.

‘Una atmósfera generalizada de sospecha se había ido alimentando a medida que pasaban los meses y en ella jugó un papel central el secretario del ministerio de las colonias (OEA), Luis Almagro’, explicó el también periodista independiente catalán.

Pero además, jugaron su rol otros sectores, para quienes la idea de que un indígena pudiera postularse una cuarta vez les pareció una insoportable muestra de ‘populismo’, menospreciando el paso de gigante histórico que representa el proceso de cambio, acotó.

‘¿Qué otra cosa puede esperarse de quienes viven confortablemente dando cátedra desde la decadencia occidental y repartiendo lecciones a los pueblos del Sur?’, cuestionó Anfruns.

‘No han caminado descalzos, nunca han tenido que reparar las suelas de sus zapatos, ni trabajar sin papeles, ni emigrar y hacer esfuerzos para enviar dinero a sus familias, ni estudiar de día mientras de noche trabajaban explotados’, afirmó.

Quienes se apresuraron en denunciar el supuesto ‘fraude’ en Bolivia junto al departamento de Estado de Estados Unidos, facilitaron el actuar de grupos paramilitares que aterrorizaron a la población, a periodistas y a miembros del anterior gobierno y representantes institucionales, señaló.

‘Tras el golpe de Estado la dictadura ha recompensado la impunidad de sectores del ejército y la policía responsables de crímenes imprescriptibles. Por ello es evidente que las elecciones serán cualquier cosa menos limpias’, expresó.

En Brasil primero se dio un golpe parlamentario y después encerraron a Luiz Inácio Lula da Silva en la cárcel con el único objetivo de evitar su pronosticada victoria electoral, recordó. La derecha en Latinoamérica se presenta cada vez más con su verdadero rostro inmoral, lo cual le permite, paradójicamente, seducir a un nuevo electorado en busca de El Dorado capitalista, advirtió.

Para combatir ese extremismo ideológico, es necesario mostrar que se trata de un discurso vacío, vengativo, que promueve el odio y la violencia, pero es incapaz de ocultar los logros de las políticas económicas, y la justicia social en Bolivia, instó.

Las formas de resistencia deberán ser creativas, sin medias tintas y para ello hay que comenzar llamando las cosas por su nombre: tras el golpe de Estado hay una dictadura en Bolivia que no está dispuesta a que el MAS vuelva al poder, dijo a Prensa Latina.

‘Una cronología de la persecución política en estos escasos tres meses que han transcurrido lo demuestra ampliamente. Pero hay algo seguro: el pueblo boliviano no se va a dejar esclavizar de nuevo’, expresó. *Jefa de la Redacción Centroamérica y Caribe y coordinadora de la redacción Sudamérica de Prensa Latina. rr/car/otf

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