Cubanía, arma fundamental en el combate de hoy

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Desde que se supo, in situ, que hasta el cubano más pobre es capaz de coger un arma para defender su suelo, para los Estados Unidos las acciones militares no son la vía idónea para derrocar a la Revolución cubana.

De modo que las políticas del imperio para apoderarse de Cuba, a la par del acoso económico, se concentran en socavar la identidad nacional como única forma de eliminar la vocación independentista y antimperialista de los habitantes de la isla, valores que prevalecen a pesar de las ofertas made in USA.  

A ello tributa el conocimiento de la historia y el sentido de pertenencia que se fomenta en los entornos familiar y escolar a lo largo y ancho de la isla. Pero preservar la cubanía es cuestión que no debemos descuidar.        

Juan Ramón Bascó Díaz, profesor del Centro de Superación Cultural en la Isla de la Juventud, opiona acareca de todo cuanto se hace y puede hacerse en aras de la identidad nacional.

«La identidad del cubano es muy fuerte. No por eso podemos desatender los ingredientes de que está hecha», refiere a propósito del tema Juan Ramón Bascó Díaz, pedagogo formador de varias generaciones de pineros y actual profesor del Centro de Superación Cultural en la Isla de la Juventud.

 «Uno de los componentes esenciales de la nacionalidad es la cultura, que va desde conocer a nuestros mártires hasta los hábitos alimentarios y la forma de vestir. En ese sentido debe haber una conciencia por parte de los decisores y maestros, y más que eso: hay que pensar con tino para que las nuevas generaciones se sigan identificando con la cultura. No soy de los que piensa que un niño de sexto grado, de décimo o de preuniversitario, debe saber bailar Danzón, pero sí que sepan que es el baile nacional; así como que el Guaguancó forma parte del patrimonio. Eso sí me parece importante, que sepan que esos bailes son parte de nuestra idiosincrasia.  

«Hoy, con el endurecimiento del bloqueo y el acceso progresivo a internet, los retos son grandísimos y demandan de la creatividad de nosotros. Los patrones culturales foráneos atacan, pero creo que en Cuba no hay que tenerle miedo eso siempre que preparemos a los niños, adolescentes y jóvenes a saber apreciar lo que vale de lo que llega, sin dejar a un lado lo nuestro.

«Hace unas semanas, por ejemplo, la Casa Municipal de Cultura convocó al Festival de ruedas de casino, a raíz de eso muchos estudiantes de preuniversitario están inmersos en los ensayos, muy motivados. Para  mí este tipo de actividad es de las que debemos hacer con más frecuencia, porque estamos incorporando un ingrediente tradicional a las actividades diarias de los muchachos, y si lo disfrutan es mucho mejor todavía.

«Cuando hablamos de penetración cultural no se trata solo de las manifestaciones artísticas y literarias, sino lo hacemos en su sentido más amplio. Por eso hay otros códigos que tenemos que defender en el día a día. La historia de Cuba está plagada de combates desde el punto de vista militar, pero en el de hoy triunfaremos en la medida que seamos capaces de defender todo ese arsenal que nos identifica como cubanos».

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