
El síndrome Down es la enfermedad genética por trastorno cromosómico más frecuente en el mundo y en Cuba, este padecimiento presenta características fenotípicas comunes y retraso mental, lo que exige un reto para los servicios sanitarios del país y para la propia sociedad.

En la Isla de la Juventud, como en el resto del país, existen consultas especializadas en instituciones sanitarias para la revisión integral y sistemática de estas personas, además de las vías en la educación especial desde edades tempranas para la atención pedagógica de estos infantes.
La gran mayoría de los pacientes pineros asiste a una enseñanza especial, donde son bien atendidos por el personal educativo, algunos reciben el servicio de los maestros ambulatorios para impartirles clases en sus hogares.
Ante este reto se materializan variados proyectos para la rehabilitación a los pacientes, acciones educativas desde los diferentes entornos, como la terapia asistida con animales, creaciones de software para su entretenimiento y aprendizaje, entre otras actividades propias de las diferentes instalaciones instructivas.

Este 2019 la celebración del Día Mundial del Síndrome de Down se centra en el lema “No dejar nadie atrás“, que insiste en que todas las personas con esta enfermedad deben tener la oportunidad de disfrutar de vidas plenas, tanto en igualdad de condiciones como las sanas, es por eso que la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU, recogió un plan de acción para favorecer a todos, con el fin de que cuenten más con el apoyo de la sociedad.
Dicen que no hay mayor tesoro que la sonrisa de un niño, y con la certeza de que esta sentencia no se equivoca, padres, maestros, especialistas, todos los pequeños, incluyendo a quienes padecen de síndrome de Down tienen los mismos derechos a ser atendidos, educados y queridos sin importar qué y es un deber crear los espacios para su desarrollo y autonomía, pues ello garantiza la calidad de vida de los adultos que serán mañana.







