Los trabajadores vinculados a la siembra y cosecha del tabaco en la Isla de la Juventud beneficiaron al cierre de junio 25 toneladas de la hoja, de ellas una y media con calidad exportable, lo que valida el aporte de estos productores a la economía cubana.

Ese promedio corresponde a los dos primeros meses del beneficio del tabaco en el teritorio pinero, y según estiman especialistas este irá en aumento en la medida que avance la fase de acopio que debe finalizar en agosto con unas 112 toneladas.
La producción de la solanácea en el Municipio Especial fue dañada por las lluvias que acompañaron a la tormenta subtropical Alberto en las últimas semanas de mayo.
A pesar del contratiempo los trabajadores, en su mayoría mujeres, del Centro de Beneficio enclavado en Santa Fe, extremaron las medidas para aprovechar al máximo la hoja, sin perder el rigor que entraña ser exigentes con un renglón destinado a la exportación.
En consecuencia, los directivos de la rama tabacalera en el ultramarino territorio estiman superar los resultados de la campaña anterior cuando se obtuvieron las cuatro toneladas de capas con calidad exportable.
La siembra de tabaco en la Isla de la Juventud comenzó a fomentarse a finales del siglo pasado, con las primeras cuatro hectáreas ubicadas en el asentamiento rural Argelia Libre, al suroeste de la región insular.

Hoy la superficie plantada por cada campaña es de 100 hectáreas, equivalentes a seis caballerías, con perspectivas de aumentarlas, derivado de las bondades de los suelos pineros para la hoja, como vaticinan especialistas del Grupo Tabacuba en visitas a la Isla de la Juventud.







