Hablemos de pelota: estructura emergente, refuerzos y cronología

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Desde que Osvaldo Vento, presidente del INDER, dio a conocer en el espacio televisivo Mesa Redonda la estructura emergente que se utilizará en esta temporada beisbolera con su respectiva cronología de competencia, volvieron a activarse los comentarios de los aficionados en las redes sociales.

En medio de la incertidumbre creada por la pandemia del nuevo coronavirus, escuchar al directivo decir que tendremos Serie Nacional este año, ya con fecha oficial de comienzo, fue todo un aluvión de oxígeno para los pulmones de los que amamos este deporte y una suave caricia a nuestras almas, melladas desde hace meses por malas noticias de muertes y crisis mundiales provocadas por la enfermedad de la Covid-19.

Como siempre sucede en nuestro país cuando se habla de pelota, en medio de la buena nueva comenzaron a emerger opiniones a favor y en contra de la estructura concebida, volvieron a salir los enemigos acérrimos de los refuerzos y hasta se ha puesto en duda la efectividad de la cronología escogida para las distintas etapas del campeonato.

Aunque en esta ocasión he podido percibir una mayor uniformidad de criterios y una aceptación más generalizada comparados a otros cambios ocurridos en el pasado, es lógica y válida la diversidad de opiniones, la polémica y la defensa que cada uno de nosotros podamos hacer de nuestras ideas, siempre que se haga con un solo objetivo: mejorar la calidad de nuestro deporte nacional.

Tengo que confesar que estoy totalmente de acuerdo con la nueva estructura diseñada para esta temporada atípica y le doy mi voto de apoyo, después de analizar los “pro y los contras” que siempre tiene todo proyecto que hagamos en nuestras vidas.

Calendario de 75 juegos

La gran mayoría de los aficionados coinciden que los 75 desafíos que jugarán los 16 equipos contendientes enfrentándose cinco veces entre sí con subseries de ida y vuelta, con choques programados todos los días de la semana excepto lunes y viernes, es una batalla ganada.

Atrás quedarán los días donde más de la mitad de los conjuntos participantes que no clasificaban a la segunda vuelta del torneo tenían que retirarse a casa con apenas 45 partidos jugados. Ya no tendremos que lamentar el hecho de tener a cientos de peloteros oxidándose en casa en espera de largos meses para poder probar sus talentos al máximo nivel, con la consiguiente desmotivación y paralización del desarrollo que esto conllevaba.

Por otra parte, al tener un calendario de juegos ordenados, donde se descansan días fijos de la semana, proporciona un mejor seguimiento de los aficionados, además de garantizarse siempre los partidos de fin de semana, un añejo pedido de los fieles que no concebían un domingo sin béisbol en sus vidas.

Refuerzos

El tema de los refuerzos es quizás el más polémico. Colegas y aficionados se mezclan en dos bandos que disienten con buenos argumentos, algunas veces arrastrados por pasiones provinciales, justezas, y por la afanosa búsqueda de un campeón autentico, limpio de ayudas de peloteros de otras tierras.

Pero, ¿acaso no es el béisbol, aparte de todo lo que representa para nuestro país, un juego? ¿Por qué privarnos de una mayor calidad concentrada en las postrimerías y dejar fuera de esos partidos cruciales a algunos de nuestros mejores exponentes que pueden elevar la competitividad y el espectáculo mismo?

No es un secreto que nuestra Serie Nacional, desangrada por emigraciones, necesita de esos refuerzos para ofrecer unos playoff lo más dignos posibles para mantener bien llenos los graderíos y elevadas las pasiones.

Refuerzos solo a partir de las semifinales

El punto neurálgico ha estado en el momento de utilizarlos y en la cantidad de ellos. Algunos no están de acuerdo en solicitarlos solo para los partidos de semifinal y final y abogan por traerlos desde los mismos enfrentamientos de cuartos de final, otra de las novedades de esta estructura (primero vs octavo, segundo vs séptimo, tercero vs sexto, y cuarto vs quinto)

Pero hay un detalle: ¿Por qué reforzar a un octavo lugar para un enfrentamiento a muerte al mejor de cinco partidos contra el que hasta ese momento ocupa la primera posición? ¿Qué premio o ventaja tiene ese equipo por haber dominado la competencia después de 75 desafíos? ¿No sería esto injusto?

Por supuesto que sí. Si el último clasificado quiere eliminar al mejor equipo de la serie y ocupante de la primera posición, que lo haga con sus propias fuerzas me parece lo más justo y coherente.

Cantidad

Solo cuatro refuerzos para cada uno de los cuatro equipos semifinalistas me parecen perfecto. Se ha encontrado un número balanceado para que estos refuerzos cumplan sus funciones sin que exista la posibilidad de cambiar por completo la esencia de un equipo, como pudo suceder en ediciones anteriores, donde los elencos se llevaban un botín de hasta ocho refuerzos sumando los de la segunda etapa y los del playoff.

Cronología de la Competencia

  • 1 de agosto al 10 de septiembre (Entrenamiento de los equipos)
  • 17 al 23 de agosto (Entrega de las nóminas oficiales)
  • 12 de septiembre (Inauguración en Matanzas)
  • 12 de septiembre al 27 de diciembre (Etapa clasificatoria)
  • 3 al 6 de enero de 2021 (Realización de los juegos suspendidos)
  • 9 al 14 de enero (Playoff de cuartos de final al mejor de cinco juegos)
  • 15 de enero (Selección de refuerzos)
  • 17 al 25 de enero (Playoff semifinales al mejor de siete juegos)
  • 28 de enero al 5 de febrero (Playoff final al mejor de siete juegos)
  • 20 de febrero (Gala de premiaciones en la provincia ganadora)

Algunos han criticado la cronología de la competencia alegando que lo ideal sería terminar toda la fase clasificatoria (incluyendo la realización de juegos suspendidos) antes del 31 de diciembre y dejar el mes de enero solo para los partidos de playoff. Las razones son simples: preocupación por los días sin jugar que pueden tener algunos conjuntos al haber un espacio de 13 días entre el final de la fase de clasificación (27 de diciembre) y el comienzo de los playoff de cuartos de final (9 de enero).

Estamos de acuerdo en ese punto, pero ¿de qué manera sería eso posible? La única solución para eso es adelantar el comienzo de la competencia y eso, como todos sabemos por los problemas de la pandemia no es posible. Recordar que la provincia de la Habana aun reporta casos de contagios de la Covid-19 y no ha pasado a la fase uno de la desescalada.

Opiniones e ideas hay muchas. Nadie mejor que los mismos aficionados para proponer, señalar, y dar luz en todo lo concerniente al beisbol. No creo que se puede encontrar una estructura perfecta bajo estas condiciones, pero esta, me parece que se acerca bastante. Nos vemos en el estadio.

Tomado de Cubadebate

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