A ti que nunca quedarás en el olvido

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    1986

    Rafael Alejandro Acanda Abascal, o Acanda, como lo llamaban a este hombre gentil, buen padre, amigo, jurista, profesor, pero sobre todo buen ser humano, cuya apariencia física sobresalía de su mediana estatura, ya no está entre nosotros.

    Partió a la eternidad, quien se dio a querer, el que tendía su mano para ayudar a las personas que de una manera u otra lo buscaban para realizar trámites en la Dirección de Justicia de la Isla de Juventud, la que dirigió por tres años suficientes para atrapar los corazones de los que trabajaron con él.

    Nos queda el bonito recuerdo de quien dio el ejemplo al vincularse a los medios de comunicación en el territorio por que le gustaban; sin dudas, nunca podía estar sin hacer nada, como él decía: “Aquí hay Acanda para rato”, porque así era él: muy dinámico. En sus años mozos practicó judo, fue Fiscal Militar y piloto de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, profesión a la que dedicó gran parte de su vida y en la que cumplió misiones internacionalistas, casi al punto de perder su vida por los ideales de su patria.

    Tuve el enorme placer de compartir con él como su secretaria, me enseñó mucho de lo que hoy conozco en el ámbito laboral y social: Llevaré siempre conmigo cada una de sus enseñanzas, trataré de acercarme más a sus valores de abnegación, a su entrega por entero como formador de las nuevas generaciones de juristas y jóvenes pineross, buen cuadro y excelente profesional.

    Ha sido una partida sin adiós, una realidad tristísima para muchas personas en esta isla, quienes lo recordaremos como el amigo, el profe, el gordo querido por todos. Los más cercanos nos sentimos absortos, con las manos vacías… Pasará el tiempo, la herida compartida de hoy cerrará un poco, pero tu voz firme y mirada futurista estarán entre nosotros, él nunca quedará en el olvido.

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